Elecciones en Psico: Los números y el panorama.

Por El Resorte – Laboratorio de ideas.


El 17 de mayo pasado fue un día diferente en la Facultad de Psicología de la UNC. No sólo porque tuvieron lugar las elecciones estudiantiles, sino porque por primera vez en la historia, la comunidad eligió, aunque no por voluntad popular, a sus representantes en el Decanato de manera directa.

Fue una jornada intensa y cargada de particularidades. Las urnas comenzaron a llenarse a partir de las 8 de la mañana, pero la contienda electoral comenzó antes cuando los alrededores de la Facultad comenzaron a teñirse de colores diferentes y de militantes convidando las diferentes propuestas de cada uno de sus espacios políticos. Este clima es el que se daba en lo estudiantil.

Mientras tanto, en los claustros docente, no docente y egresados, la elección transcurrió con normalidad y no hubieron, a pesar de gente que no estaba en los padrones y votantes inesperados, mayores complicaciones. Sin embargo, esta “buena” organización, que puso a disposición todo el módulo nuevo de la Facultad para estos claustros (que no sumaron, entre los tres, más de 1400 votantes), tuvo su contrapartida en una enorme desorganización para con el masivo claustro estudiantil, para el cual se dispusieron sólamente 20 mesas en las aulas del pequeño módulo viejo de la Facultad, y que recibieron (sin contar a la gente que por la penosa situación tuvo que retirarse) a 6670 votantes.


Las largas y lentas filas para los estudiantes fueron moneda corriente a lo largo de toda la jornada electoral. Las esperas de hasta una hora y media fueron el promedio hasta las 5 de la tarde. Sin embargo, alrededor de las 18 horas y a partir de ese momento, el módulo viejo comenzó a colapsar y la fila se hizo eterna, con esperas de hasta tres horas y media para votar.

Es por esta razón que los comicios se prolongaron hasta las 20:30 para presentarse, y tuvieron gente esperando hasta llegadas las 23:00. En este transcurso, varias de las mesas fueron trasladadas hacia el módulo nuevo de la facultad, pero fué tapar el sol con el dedo: la solución fue insuficiente ya que el problema estaba dado desde la base.

El clima electoral en estas condiciones fué pésimo, engorroso y de mucho malestar. Muchos estudiantes, particularmente aquellos que tenían familiares a cargo, no pudieron ejercer su derecho democrático. La vulneración a los derechos estudiantiles estuvo dada desde la base, y desde la gestión de la Facultad y su Junta Electoral, no se hizo nada al respecto. Muchos estudiantes manifestaron que esta era “la primera vez que tuvieron que votar en estas condiciones deplorables”.

Las condiciones antidemocráticas fueron favorecidas por parte de la gestión altamiranista. No podemos dejar de pasar por alto esto, ya que la contienda en lo estudiantil tenía de antemano un claro destino: la victoria contundente de Juntxs por Psico.

Al cerrar las mesas docentes, ya era sabido que la alianza Altamirano (Avanzar) y Gómez (MST) había salido victoriosa. El voto docente, por la ponderación establecida, tiene un peso del 50% en la elección, y los resultados fueron 145 a 89 para el altamiranato.

Sin embargo, hacia las 3 de la mañana, el conteo del claustro estudiantil estaba ya finalizando. Paula Abate, Andrés Urrutia y el resto de las personas que conforman Juntxs por Psico, salieron victoriosos aquí, por una diferencia de más de 500 votos. En total (y sumando los cuatro claustros) 4151 eligieron a Juntxs por Psico (43.44%), mientras que, Altamirano y Gómez tuvieron 3739 votos (56.55%).

Otro cantar se dio en la mesa del Consejo Directivo, en el cual 10 sillas quedaron ocupadas por representantes del espacio Avanzar (y su agrupación estudiantil en la facultad, Sur en Psico): 6 docentes, 1 egresado y 3 estudiantes. Mientras que Juntxs por Psico y Asociación Libre – La Bisagra, obtuvieron 7 bancas: 3 docentes (entre los que se encuentra la fórmula postulada para el Decanato), 1 egresado, y 3 estudiantes. La banca no-docente, con mayor afinidad política con Juntxs por Psico que con el altamiranismo.

Cabe destacar que fue por menos de 40 votos que Asociación Libre no obtuvo un cuarto consejero, situación que dejaba el consejo en claro empate. Sin embargo, esto no ocurrió a raíz de la situación antidemocrática ya mencionada, en la que centenares de electores se quedaron sin poder ejercer su derecho a votar debido a las pésimas condiciones generadas por la gestión de la Facultad.

La clave de Patricia fue su relación con el claustro docente, el que sin embargo dio muchas sorpresas a la hora de votar para Consejo, demostrando que Altamirano ya no tiene apoyo incondicional. Los números de Avanzar fueron los siguientes: 17 votos por Titulares, 24 por Adjuntos y 97 por Asistentes. Mientras que Juntxs por Psico obtuvo 8 votos en Titulares, 22 en Adjuntos y 67 en asistentes. Si Juntxs por Psico hubiera logrado tan solo un voto más en adjuntos, el Consejo Directivo habría quedado en igualdad de condiciones.

En el claustro de egresados, Egresadxs por la Universidad Pública, espacio que apoyó a Juntxs por Psico, se alzó ganador por 537 votos frente a 508 de Agrupación Graduados por Psicología, políticamente ligados a Avanzar y a Sur. Al parecer, el fantasmático argumento tan difundido de que “una bióloga no podría ser decana de psicología” no alcanzó para marcar una diferencia a favor, como sí lo hizo en los votos para Decana, aunque tan solo por 50 votos.

Cabe destacar que el argumento mencionado cobró una importantísima intensidad a raíz de su difusión entre los profesionales de la psicología. Podría decirse que fue una “campaña del miedo” la que tuvo lugar en las redes sociales (grupos de Facebook y de Whatsapp), en la que se ignoró la dinámica pluralista e interdisciplinaria que debería hacer a un gobierno universitario, y se retornó a un anticuado personalismo, en el que un título vale más que una forma de hacer política.

Por otro lado, una de las contiendas más importantes para el estudiantado fue la del Centro de Estudiantes de Psicología. Este año la casita vuelve a pintarse de verde y amarillo. Fue por 807 votos (3337 frente a 2530 de Sur en Psico, que había ganado en 2017 por 40 votos) que Asociación Libre – La Bisagra recuperó la conducción de la entidad gremial de los estudiantes de Psicología.

Es entonces que el panorama político de la Facultad queda conformado de esta manera: Asociación Libre – La Bisagra conduciendo el Centro de Estudiantes por una amplia diferencia. Sur en Psico como segunda fuerza, a la que le siguen (aunque por lejos) Franja Morada, representantes del radicalismo, y Praxis, del Partido Obrero. En el decanato, la alianza Patricia Altamirano y Raúl “Gato” Gómez, quien a su vez está representado en lo estudiantil por La Marea – MST (un espacio político de izquierda formado este año, que obtuvo 87 votos). Por su parte, Juntxs por Psico, representa, a pesar de no haber ganado, una mayoría popular en la comunidad.

La hegemonía ha terminado en la Facultad de Psicología y un nuevo grupo político se ha consolidado en la acción y las urnas. Panorama más que interesante pensando en las próximas elecciones rectorales.

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