Romper la burbuja

Por Camila Hick.


Todos sabemos que los estratos sociales en Argentina se dividen a grandes grietas. Todos somos conscientes de la existencia de la pobreza y de lo que esto significa, y sino basta con “pasear” por las afueras de los barrios privados (que muy bien delimitados están) o simplemente salir a la calle, la calle que te lleva de tu casa al centro, a la facu, al súper; y saber mirar. Es casi imposible ser ajenos.

Para los que nos es imposible ser ajenos a la situación de las personas que llevan una vida muy diferente a la nuestra, muchas veces también se nos hace imposible observar esta realidad sin hacer mucho más. Como ciudadanos creo que es importante saber que podemos contribuir a que esta realidad no sea una realidad más, aislada de nuestra cotidianeidad. Y actuar en consecuencia de ello. Involucrarnos y adentrarnos en las problemáticas que los sectores carenciados de cada lugar presentan es una forma de pinchar esta burbuja en la que muchos engloban y aíslan estas comunidades, y hacerlo como futuros profesionales, independientemente de la carrera que estudiemos, es una forma de enriquecer este globo, y a nosotros mismos.

Todos los martes nos reunimos un grupo de voluntarios que apuestan a romper la burbuja para poder involucrarnos en esta realidad que nos llama a ser intervenida. ¿Cómo es esta intervención? ¿Qué hacemos?

Partiendo del objetivo principal que tiene el grupo hace varios años, que es brindar Apoyo integral a los chicos que viven en Villa Rivadavia anexo (VRA de aquí en adelante), organizamos actividades todos los sábados por la mañana en un salón de usos múltiples que es compartido entre los vecinos. Estructuralmente la mañana se divide en: el desayuno que les damos a los niños a medida que van llegando, un bloque de una hora, hora y media de tarea, y otro bloque que es destinado a la recreación, luego los chicos reciben un refrigerio y vuelven a sus casas a la hora del medio día.

Pero la verdad, es que las mañanas en VRA son mucho más que comida, tarea, y algún que otro juego. Cada niño se hace presente con su historia y sus vivencias desde el minuto cero. A veces con gestos, miradas, y a veces de una manera más explícita: contando las situaciones que les atormentan, descargando un par de lágrimas o pidiendo consejos. Y acá es donde se pone en juego esto del “Apoyo Integral”, que no es solo escolar, que no es solo enseñar números y letras. El apoyo integral apunta además a propiciar un ambiente sano en el que el niño pueda desarrollarse con más herramientas que las que encuentra en su casa o el colegio. Conocer y crear un vínculo con personas más grandes, que van cada fin de semana a verlos, a escucharlos, a aconsejarlos, tiene un significado especial para ellos. A través de este vínculo se busca fomentar hábitos saludables como el lavado de manos, cepillado de dientes, alimentación completa; y promover valores para la convivencia que les servirán para su vida en familia y sociedad. Ya sea con juegos, cuentos, excursiones, canciones, o una simple charla, cada uno de nosotros intercambia saberes que en el mejor de los casos potencializaran las capacidades de cada chico optimizando su rendimiento escolar, y su encuentro con el mundo. Pero también, se genera algo más, cada nuevo vínculo crea un espacio de confianza, de contención, de complicidad, en donde el poder ser escuchados se lee también ser queridos y cuidados.

Así es como romper la burbuja, no solo permite conocer la realidad y ser parte de ella, sino disfrutar de lo que el encuentro con el otro genera, disfrutar de la sorpresa de los niños cuando abrimos la caja de temperas y brillantina, la emoción que comunican sus ojos cuando te ven llegar, la alegría que brota por los poros en cada carcajada, en cada sonrisa. No solo rompemos una burbuja, sino que creamos, creamos un espacio donde se respira felicidad, un micromundo que dura unas pocas horas pero que para muchos son las mejores horas de nuestra semana, una nueva dimensión nace y saca lo mejor de cada uno de nosotros. Sacar nuestra mejor faceta y compartirla con otros que necesitan de ella, creo, es lo mejor que podemos hacer desde lo humano, desde nuestro rol de ciudadanos y desde la posición de futuros profesionales que algún día trabajaran para contribuir a la sociedad, ya no desde un lugar hermético que no nos permita visibilizar las necesidades de distintos lugares y personas, sino desde un lugar consiente de las diversas realidades y abierto a ellas, un lugar que posibilite la interacción con otros sectores, y permita también nutrirnos de todo lo que se genera en la relación con otras burbujas.

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